Escola de Cultura de Pau
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Anàlisi de Vicenç Fisas: 'L'interès d'uns pocs sobre el bé comú'. (en castellà) PDF Imprimeix Correu electrònic
dimecres, 14 d'abril de 2010 12:59

Vicenç Fisas, Director de la Escola de Cultura de Pau, Universitat Autònoma de Barcelona.
Publicado en El Periódico.com

  • El debate nuclear internacional ha estado siempre viciado por el cinismo

  • En el escenario internacional, los temas nucleares han ido acompañados tradicionalmente de una elevada dosis de cinismo, desde el momento en que ha prevalecido la defensa del statu quo o los intereses comerciales, sobre cualquier otra consideración que significara seguridad o cambio. Prueba de ello es el histórico boicot de EEUU e Israel a las resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre temas de desarme general o regional, o la laxitud con que los países que dominan la tecnología nuclear exportan hacia países que desean tener centrales nucleares para uso pacífico, a sabiendas de que los residuos sirven también para obtener material de uso militar. Cabe preguntarse, pues, si la cumbre de Washington es un acto de continuación del cinismo tradicional o es el punto de partida de una nueva política.

    Hay un hecho muy significativo que ha precedido, por pocos días, a dicha cumbre. Se trata del acuerdo entre EEUU y Rusia de reducir sus arsenales nucleares en un 30% y de inaugurar una etapa de confianza y colaboración entre los dos países que permitirá proceder a reducciones igualmente ambiciosas en los próximos años, para lograr lo que se llama una «disuasión nuclear mínima», antesala de algo más difícil, como sería la eliminación total de las armas nucleares, algo que solo es realista pensar que pueda suceder cuando en el mundo no exista ningún riesgo de proliferación nuclear. Y estamos lejos de este escenario.

    No obstante, que las dos grandes potencias militares se planteen ir reduciendo de forma escalonada sus arsenales es una buena noticia, como lo es la decisión estadounidense de no atacar con armas nucleares a los países que hayan firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), lo que significa un cambio radical en su estrategia nuclear y un paso importante para reforzar el rol de dicho Tratado. Hay que recordar que India, Pakistán e Israel, tres países con armas nucleares, no han firmado el TNP, lo que los sitúa en el punto de mira de los objetivos de la cumbre. Porque, ¿cómo vamos a presionar a Irán para que no desarrolle armas nucleares si no hemos sido capaces de domar a los tres países mencionados? Cobra especial significado el caso de Israel, otra muestra del cinismo nuclear, que no está dispuesto a deshacerse de sus armas nucleares, ni a firmar el TNP, ni a lograr que Oriente Próximo sea una región libre de armas nucleares. De ahí su presencia esquiva en la cumbre, sabedora de que para presionar a Irán tendrá que poner algo de su parte, so riesgo de instaurar una doble vara de medir.

    El otro tema central de la cumbre es el fortalecimiento de un sistema de garantías para evitar la fuga o el robo de material radiactivo ante el temor de que vaya a manos de grupos terroristas. Pero de nuevo hemos de señalar la contradicción de obtener mayor seguridad con la política de exportar tecnología nuclear a países de dudosas intenciones, o que no ofrecen plenas garantías en la custodia del material radiaactivo. Ahí el debate es el de poner freno a la energía nuclear, algo que no está de moda, pero que va en contra del espíritu de Washington. Este es el punto débil de la cumbre, porque prevalecen los intereses económicos de unos pocos países exportadores sobre un bien común, que es el control de la proliferación nuclear.
     

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