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Octubre de Urnas en Africa: Elecciones que ponen a prueba la estabilidad. PDF Imprimeix Correu electrònic
dimecres, 7 d'octubre de 2015 11:28

Iván Navarro, Investigador de la Escola de Cultura de Pau, Universitat Autònoma de Barcelona.
http://www.africaye.org/


Comienza el mes de octubre, y algunos países de África subsahariana se preparan para vivir unas semanas electoralmente intensas. Seguramente en el calendario de la Unión Africana —así como de diversos organismos regionales y de aquellos que se han caracterizado por el envío de misiones de observación electoral, como la Unión Europea o las Naciones Unidas— el color rojo, que resalta fechas sensibles, predomina en este mes. Y es que nada más y nada menos que cinco elecciones presidenciales y un referéndum constitucional estaban previstos para desarrollarse en el continente. Países como Burkina Faso, República Centroafricana, Guinea, Costa de Marfil y Tanzania, con unas situaciones domésticas muy dispares, debían elegir a sus respectivas cabezas de Estado para los próximos años. En algunos casos, los gobiernos electos serán los encargados de asentar los procesos de transición abiertos en sus países. A día de hoy, dos de esos Estados, República Centroafricana y Burkina Faso, se han visto obligados a posponer la celebración de los comicios debido a las tensiones internas que desaconsejan el desarrollo de un evento de esta magnitud que marcará el futuro del Estado. Una rápida visión al interior de cada país nos permitirá contextualizar brevemente la situación en la cual se desarrollan los comicios presidenciales. Además de los países citados, la República del Congo celebrará un referéndum constitucional, hecho que también merece su atención.

 

Burkina Faso. 11 de octubre. Postergadas

El segundo domingo de este mes había sido la fecha elegida por el gobierno de transición, encabezado por Michel Kafando, para celebrar las elecciones presidenciales y legislativas. Éstas deberían cerrar el círculo iniciado con la histórica insurrección del pueblo burkinés, en octubre de 2014, contra el intento de reformar la Constitución de Blaise Compaoré, quien pretendía optar a una nueva reelección presidencial, pero que finalmente terminó con el fin de 27 años en el poder. Sin embargo, la crisis política desatada a raíz del golpe de estado producido por miembros del cuerpo de élite militar (Regimiento de Seguridad Presidencial (RSP), el pasado 16 de septiembre, y los consecuentes acontecimientos que se generaron en las semanas posteriores (que concluyeron con la restauración del gobierno y del proceso de transición, así como con la disolución de la RSP), han obligado a modificar la fecha de celebración de los comicios para el próximo 22 de noviembre. La ley electoral, que prohibió expresamente la participación en las elecciones a los partidarios de Compaoré —ya sea mediante su partido (Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP) o por listas independientes—, fue ratificada por el Consejo Constitucional el pasado 10 de septiembre. Ello se convirtió en un motivo de tensión entre los partidarios del antiguo régimen y el gobierno y acabó por precipitar el golpe militar. En los acuerdos pactados entre los mediadores de la CEDEAO y los golpistas, encabezados por el general Gilbert Diendéré, para devolver el poder al gobierno de transición, existía un punto que versaba sobre la revisión de la ley electoral para permitir a los candidatos del depuesto Compaoré presentarse a los comicios. La respuesta de la sociedad civil burkinesa, quienes han vuelto a dar una lección de orgullo y coraje deteniendo el golpe castrense, ha sido fundamental para permitir a Burkina tratar de cerrar el proceso de transición y recuperar la estabilidad. Sin embargo, el golpe militar ha dejado entrever cómo los viejos hilos del régimen de Compaoré aun están muy presentes en las instituciones, por lo que se requerirá algo más que la prohibición a presentarse a las elecciones para que realmente los viejos fantasmas del pasado vean imposibilitadas sus ansias de volver a ocupar al Palacio de Kosyam —hermano burkinés de La Moncloa—. Habrá que ver ahora si las reinstaladas autoridades de transición mantienen ese acuerdo o conservan el veto a los miembros del antiguo régimen a la hora de concurrir a los comicios.

República Centroafricana. 18 de octubre. Postergadas

El país centroafricano, que está viviendo nuevos brotes de violencia y desestabilización en las últimas fechas, tenía previsto celebrar la primera vuelta de las elecciones presidenciales y parlamentarias el próximo 18 de octubre, siendo el 22 de noviembre la fecha elegida para una hipotética segunda vuelta. Sin embargo, la Comisión Electoral, a raíz de la inestabilidad y el deterioro de la seguridad, ha modificado el calendario electoral debido a que entienden que, actualmente, no se dan las condiciones mínimas para garantizar su correcto desarrollo, pero sin precisar nuevas fechas. El clima de tensión también ha impedido la celebración del referéndum sobre la nueva constitución, que estaba calendarizado para el 4 de octubre, texto donde se recogen entre otros aspectos, la limitación del mandato presidencial a dos períodos. Además, el gobierno de transición presidido por Catherine Samba-Panza tiene pendiente resolver la controvertida ley electoral aprobada por el parlamento, pero rechazada posteriormente por el máximo tribunal del país, según la cual los refugiados centroafricanos deben retornar al país para poder ejercer el derecho a voto. Según datos facilitados por ACNUR, cerca del 10% de la población del país se encuentra aún refugiada fuera de las fronteras nacionales a raíz de los cruentos enfrentamientos que azotaron el país en 2013 y 2014 entre las milicias “anti Balaka” y los miembros de la antigua coalición Séléka. Las autoridades de transición ya están trabajando sobre esta cuestión para tratar de garantizar la logística necesaria para que todas las personas refugiadas puedan votar. La comunidad internacional (Francia y Naciones Unidas, especialmente) están mostrando un especial interés para que el gobierno sea elegido lo antes posible. Una vez convocadas, más allá del contexto actual, uno de los nuevos focos de tensión podría ser la candidatura del ex presidente François Bozizé. Actualmente en el exilio, existe una orden internacional de detención por crímenes de lesa humanidad e incitación al genocidio contra él, que desataría automáticamente su detención al entrar al país, generando un escenario de difícil predicción.

Guinea. 15 de octubre

El pueblo guineano también está llamado a votar en unas elecciones presidenciales que cuentan con 8 candidatos. Uno de ellos es el actual presidente Alpha Condé (Reagrupamiento del Pueblo Guineano (RPG)), quien parte con relativa ventaja en las encuestas sobre los opositores Cellou Dalein Diallo (Unión de Fuerzas Democráticas de Guinea (UFDG)) y Sidya Touré (Unión de Fuerzas Republicanas (UFR)). Condé llegó al poder en 2010 tras una controvertida segunda ronda electoral, donde se impuso a su rival Dalein Diallo, que había obtenido un 43% de los votos en la primera ronda, frente al 18% de Condé. Tras las elecciones —que suponían el retorno al sistema democrático tras dos años de poder de la Junta Militar, cuyos integrantes habían aprovechado la muerte del presidente Lansana Conté, en diciembre de 2008, para dar un golpe de estado—, el país padeció actos de violencia marcados por sentimientos identitarios que enfrentaron a las principales comunidades étnicas del país. Esta inestabilidad política se ha mantenido hasta la fecha, obligando a retrasar las elecciones legislativas en varias ocasiones, debido a las múltiples críticas surgidas desde la oposición, que han denunciado en diferentes ocasiones a Condé por supuestos intentos de manipulación de la Comisión Electoral y del censo de votantes. El pasado 20 de agosto, en un intento por rebajar la tensión política y tratar de garantizar un clima tranquilo para la celebración de las elecciones de octubre, el gobierno y las fuerzas de la oposición firmaron un acuerdo para garantizar una mayor representación de la oposición en los gobiernos locales, así como para reformar la Comisión Electoral y actualizar el censo, que habían sido los puntos calientes en la política interna.

 

Costa de Marfil. 25 de octubre

6,3 millones de electores (de un país compuesto por 23 millones de habitantes, según su último censo) están llamados a las urnas en unas elecciones de las que, de antemano, muchos presuponen vencedor al actual jefe de estado, Alassane Ouattara, quien cuenta con el respaldo de la coalición formada por cuatro partidos, la Rassemblement des Houphouétistes pour la Démocratie et la Pais (RHDP). Desde La Haya, el otrora presidente, Laurent Gbagbo, seguirá la contienda entre barrotes (al igual que su mujer Simone, quien recientemente fue condenada a veinte años de cárcel en Costa de Marfil), estando más pendiente de su imputación por crímenes de guerra por parte de la Corte Penal Internacional, producida por los hechos violentos acontecidos tras las elecciones de 2010 que llevaron al país a la guerra civil. Dicho conflicto, con un balance superior a los 3.000 muertos, es obviamente de muy mal recuerdo entre el pueblo marfileño y suscita miedo ante esta nueva contienda electoral. A los comicios concurrirán finalmente 10 candidatos (8 hombres y 2 mujeres) de los 33 que presentaron su candidatura al Tribunal Constitucional. Con algunas tensiones entre la oposición, sobre todo entre el recién creado partido Coalition Nationale pour le Changement (CNC) y el presidente Ouattara, debido a la posibilidad de reelección de este último, este año se espera que las elecciones se produzcan en un clima de mayor tranquilidad y que logren la consolidación de la paz y la estabilidad necesaria en el país para proseguir con sus grandes retos: la resolución de las disputas en torno a la propiedad de las tierras, la cuestión de la ciudadanía, la justicia y reparación a las víctimas del conflicto de 2010, o la reforma del sector de seguridad. (Para entender más, véase Claves sobre Costa de Marfil, de Albert Caramés)

 

Tanzania. 25 de octubre

La constitución nacional impide al presidente Jakawa Kikwete poder concurrir a un tercer mandato presidencial, por lo que en estos comicios será el actual Ministro de Trabajo, John Magufuli, quien aparezca en las papeletas del oficialista partido Chama Cha Mapinduzi (CCM). De todas las elecciones que hay en octubre, las de Tanzania, que representan sus quintas elecciones de carácter multipartidista tras su independencia, son las que menos quebraderos de cabeza han traído. Sin importantes conflictos domésticos y con una historia libre de enfrentamientos armados, el punto caliente de la contienda lo representa la controversia en torno a la reforma inconclusa de la constitución nacional, la katiba, como la conocen los tanzanos. Desde el año 2012, y de la mano de la Comisión de Revisión Constitucional tanzana, se inició un proceso de consultas populares para reformar la carta magna que incluía, entre otros aspectos, la revisión del grado de autonomía de Zanzíbar (donde ya se han levantado voces pidiendo la secesión de la unión), la propiedad de la tierra y aspectos vinculados a la ciudadanía y a los derechos humanos. La Asamblea Constituyente aprobó, en octubre de 2014, el borrador que tenía que ser posteriormente sometido a referéndum popular antes de las elecciones presidenciales. Sin embargo, la oposición del partido de gobierno, el CCM, ha pospuesto la celebración del referéndum, lo que ha motivado la creación de una coalición de partidos opositores, la Coalición de Defensores de la Constitución del Pueblo, conocida por sus siglas como Ukawa, que se presentará a las elecciones. La Ukawa concurre a los comicios de la mano de su candidato Edward Lowassa, quien fuera primer ministro con el CCM, nivelando la contienda electoral. En un país donde cerca del 60% de los votantes registrados están por debajo de los 35 años, el voto de la juventud, que ha sido muy castigada por el desempleo, se prevé fundamental para ocupar el Ikulu.

 

República del Congo. 25 de octubre (Referéndum constitucional)

Además de los comicios presidenciales presentados, el último domingo de este mes vivirá además un referéndum que se presume trascendental. Este plebiscito someterá a votación un nuevo proyecto de constitución que suprimiría el actual límite de mandatos presidenciales y autorizaría al actual presidente, Denis Sassou Nguesso, a presentarse a las elecciones de 2016. Más concretamente, este nuevo proyecto de ley fundamental prevería un mandato de cinco años (a diferencia de los siete actuales) renovable dos veces, además de no poner ningún límite de edad entre los candidatos y crear la figura del primer ministro, responsable del gobierno. Con más de 30 años en el poder, Sassou Nguesso ya ha sido testigo de un fuerte movimiento de oposición: el pasado 27 de septiembre, decenas de miles de manifestantes expresaron su contrariedad a este proyecto considerándolo como un golpe de estado constitucional. El próximo 10 de octubre, está prevista una manifestación de los partidarios al referéndum. Un escenario de creciente tensión y polarización podría estar servido.



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