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Cuando después de ataques violentos surgen los miedos.

Cécile Barbeito, Investigadora de la Escola de Cultura de Pau, Universitat Autònoma de Barcelona
Diari de l’Educació

Momentos como el actual con una intensidad mediática tan grande sobre la guerra en Siria, la emergencia de las personas refugiadas y los ataques contra población civil en diferentes partes del mundo, interpela al profesorado a abordar la cuestión en el aula. La gravedad de estas situaciones remueven conciencias y emociones (ira, miedo, pero también solidaridad), por lo que son también oportunidades de aprendizaje con el alumnado.

Con la inquietud de que los hechos actuales afectan la relación entres personas musulmanas y no musulmanas en nuestro entorno, este artículo pretende reflejar cómo estereotipos históricos afectan nuestras percepciones y miedos. Este año 2015, el 40% de los delitos de odio en España haya sido contra personas musulmanas, haciendo de la islamofobia el principal motivo de los delitos de odio. Este dato, nada despreciable, pide una respuesta integral, incluyendo la educativa. Se presentan aquí algunos argumentos de reflexión sobre cómo tratar estas temáticas en el aula, desde planteamientos de educación para la paz.

¿Terroristas islamistas o Islam terrorista?

Aunque no hay una definición de terrorismo internacionalmente aceptada, el derecho internacional humanitario aporta la pista principal, que es el hecho de matar civiles con el objetivo de causar el terror entre la población (artículo 51.2 del Protocolo adicional I y artículo 13.2 del Protocolo adicional II a los Convenios de Ginebra). De acuerdo con estos artículos, se puede considerar que cualquier actor armado, ya sea un grupo armado de oposición o también el Ejército de un Estado que esté atacando indiscriminadamente a la población civil como estrategia de guerra está cometiendo actos de terrorismo. ¿Se puede decir, pues, que hay grupos islamistas que utilizan tácticas terroristas? Si, se puede decir. Al igual que se puede decir que hay Estados que utilizan tácticas terroristas, o que hay grupos armados cristianos y laicos que utilizan tácticas terroristas.

Por otra parte, en el mundo hay 1.600 millones de musulmanes, lo que representa un 23,2% de la población mundial (en Europa sólo representan un 7,6% de la población, y en España un 3%). Una población mundial de estas dimensiones necesariamente implica una gran diversidad de formas de entender la religión musulmana. En los países en que son religión mayoritaria, que se extienden desde Marruecos hasta Indonesia, recogen una gran multiplicidad de formas e interpretaciones de vivir esta religión. En los países en que hay musulmanes como minorías étnicas, también hay todo tipo de vivencias, desde países donde se puede vivir la religión con libertad, en países donde los musulmanes son gravemente discriminados.

De acuerdo con esta enorme diversidad de realidades, considerar que los musulmanes son proclives a atacar indiscriminadamente a la población civil es como pensar que los norteamericanos son simpatizantes del Ku Klux Klan o de nuevos grupos de extrema derecha, o que la gran mayoría de sacerdotes abusan de los niños. Los tres factores, ataques indiscriminados a la población civil, asesinatos por motivos racistas y abuso sexual de menores son actos graves, reprobables y que se deben ser perseguidos, pero han sido cometidos por una minoría de gente, y es una distorsión de la realidad hacer responsable de ello a todo un grupo.

Es un hecho, pues, decir que hay grupos islamistas que utilizan tácticas terroristas, grupos organizados que atacan indiscriminadamente a la población civil desarmada, clamando promover (una visión determinada de) el Islam. Pero esto no quiere decir que el Islam, como religión, tenga tendencia, o más tendencia que otros grupos confesionales a utilizar la vía armada. En este sentido, es bueno recordar la movilización de musulmanes a raíz de los ataques de París, como la apertura de 2.500 mezquitas para orar y condenar todo tipo de violencia, o el vídeo viral No en nuestro nombre de musulmanes en el Reino Unido.

¿Cuáles son los mecanismos que llevan a estas generalizaciones?

Aunque puede ser natural sentir miedo cuando hay episodios de violencia física real como fueron los atentados de Paris, entre muchos otros episodios de violencia, también hay que preguntarse cuáles son los factores que fundamentan este sentido de amenaza del Otro llegando a identificarlo como enemigo. Hay que tener en cuenta que nuestras percepciones y reacciones están distorsionadas por mecanismos psicológicos y sociales que nos condicionan. Veamos algunos: Esquema adaptado del material didáctico “(Deconstruir) la imagen del enemigo”

Alteración de las percepciones: compensar la atención y la memoria selectiva: Las personas tenemos una atención y una memoria selectivas, y solemos captar y recordar las informaciones que refuerzan nuestras opiniones y valores, mientras que minimizamos y olvidamos las informaciones que cuestionan nuestras opiniones.

Santiago Alba Rico explica un test realizado con profesorado de secundaria al que se daba diez segundos para que asociaran términos con lo primero que les viniera a la cabeza. Muchos relacionaron “Islam”, con “terrorismo”, “violencia” o “fanatismo”, pese a ser profesores y profesoras progresistas. Alba Rico reconoce que con más tiempo este profesorado hubiera matizado más sus respuestas, pero que desgraciadamente vivimos en una sociedad de la inmediatez que exige respuestas rápidas.

El Informe Observatorio de libros de texto que analiza libros de Ciencias Sociales en catalán de 4º de ESO, recoge como muchos de estos manuales escolares recogen imágenes simplificadas del Islam, y asociadas a la violencia. El informe concluye que el Islam se trata de forma monolítica, sin mostrar sus diferencias, que se relaciona el Islam con la violencia y con sus manifestaciones más ortodoxas, que se dan confusiones conceptuales (como confundir panarabismo y panislamismo). En diferentes libros las expresiones “fundamentalista” o “integrista” sólo se asocian a la religión musulmana y en ninguna otra religión, incluso en casos en que grupos armados cristianos persiguieron deliberadamente víctimas musulmanas. Otro informe anterior de Gema Martín Muñoz apuntó conclusiones similares.

Nuestro imaginario colectivo está acostumbrado a asociar Islam con violencia. Este hecho puede explicar que pongamos mucha más atención en los hechos violentos que en los hechos pacíficos protagonizados por personas musulmanas. Y que, además de poner más atención, los recordemos más fácilmente. ¿Cuántos ejemplos históricos del mundo árabe y musulmán sabríais citar relacionados con la violencia armada o el fanatismo religioso? ¿Cuántos ejemplos del mundo árabe y musulmán sabríais citar relacionados con revoluciones emancipadoras o gobiernos laicos? Existen numerosos episodios históricos progresistas del mundo árabe y musulmán como Al-Nahda, las primaveras árabes, o el papel de destacados intelectuales musulmanes, pero a menudo son olvidados por el imaginario colectivo occidental.

También es pertinente recordar, porque la prensa y la memoria colectiva menudo lo olvidan, que grupos cristianos también han perpetuado ataques recientemente contra grupos de musulmanes por motivos religiosos, como la masacre de Srebrenica en 1995, la mayor masacre de la historia reciente europea , donde el ejército serbio (cristiano ortodoxo) mató en menos de 10 días a 8.000 hombres y niños musulmanes; las violaciones sistemáticas a entre 20.000 y 60.000 mujeres bosníacas (musulmanas) en la guerra de Bosnia por parte de grupos serbios (ortodoxos) o croatas (católicos); O la persecución que sufre la población musulmana en la República Centroafricana que hace que más de 30.000 musulmanes tengan que vivir en siete campos protegidos por las Naciones Unidas para salvaguardar sus vidas. Minorías musulmanas son especialmente discriminadas en Filipinas, Tayikistán, Vietnam, etc. o perseguidos (la población rohingya en Myanmar, que ha sido calificada como la minoría más perseguida del mundo, la población uigur en China, etc.).

Refuerzo del sentimiento de pertenencia de grupo: Nosotros versus Vosotros: Además de la distorsión de las percepciones, el sentimiento de amenaza y los miedos pueden llevar a reforzar el sentimiento de grupo, e incluso a la polarización. Esto sucede especialmente cuando hay una sensación de “Nosotros contra Vosotros” o peor aún de “Vosotros contra Nosotros” como es el caso actual.

Algunos de los mecanismos que se activan en esta dinámica del Nosotros y el Vosotros es el favoritismo intragrupal, mediante el cual se llega a justificar hechos similares con explicaciones muy diferentes: tendemos a justificar más fácilmente las acciones que comentan las personas de nuestro propio grupo, mientras que una misma acción realizada por una persona de otro grupo nos puede parecer inaceptable o peligrosa.

Un ejemplo es como se permite que algunos países, que consideramos “amigos” tengan un programa nuclear e incluso la bomba atómica, mientras que otros países parecen querer atacarnos irremediablemente. El programa nuclear de Irán, que ha generado tensiones internacionales y que afortunadamente se ha resuelto recientemente después de largas negociaciones, se ha percibido muy diferente de cómo se percibe el hecho de que Israel tenga bombas nucleares. ¿Cómo es que desde el mundo occidental nos sentimos amenazados por Irán y no por el programa nuclear de Israel, cuando éste último país, a diferencia de Irán, ni siquiera ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear?

Los mecanismos de refuerzo del grupo que sentimos como nuestro, y la distanciación de los grupos que sentimos como diferentes genera dinámicas de polarización y, de nuevo, distorsionan las percepciones y las emociones. Así, todos estos mecanismos hacen que, a pesar de que los ataques terroristas afecten de forma exponencialmente más grave países lejanos, nos genera mucha más empatía un ataque en Paris que otro en el Líbano, en Nigeria o en Mali.

Alteración de las emociones: Sentirse amenazado por el Otro genera un sentimiento de miedo sobredimensionado, que le atribuye mucha más capacidad de acción de la que realmente tiene, y al tiempo congela la capacidad de sentir empatía hacia este Otro.

Evidentemente puede parecer difícil empatizar con una persona o grupo que comete graves violaciones de derechos humanos. Pero esta dificultad supone un problema grave si esta falta de empatía se suma a un proceso de polarización de “Vosotros” y “Nosotros” que termina poniendo en el mismo saco una gran diversidad de personas.

Los tres factores, alteración de las emociones, refuerzo del sentimiento de pertenencia de grupo, y maximización de las emociones se refuerzan el uno al otro, entrando en una espiral que puede llegar a distorsionar considerablemente la imagen que se tiene del Otro. Es importante ser conscientes de cada uno de estos mecanismos y tratar de contrarrestarlos.

¿Cómo trabajarlo en el aula? Estudios recientes resaltan la necesidad de debatir temas controvertidos en el aula. No se trata sólo de una recomendación para desarrollar el pensamiento crítico del alumnado como recomienda el currículo oficial, sino también porque se ha observado una relación directa entre la radicalización ideológica de ciertas minorías con el sentimiento de que temas relacionados con la su identidad parecen controvertidos, tabú, o incluso reprobados en la sociedad en la que viven. Un ejemplo es el de llevar o no el velo, un debate a menudo controvertido en el que se mezcla una gran diversidad de argumentos. ¿Por qué no abrir el debate en el aula sobre este tema y sentir como lo vive el alumnado?

Otros contenidos interesantes para el aula son conocimientos más profundos sobre la religión musulmana y otras religiones. Esto facilita analizar qué valores promueven, y la diversidad en que se ponen en práctica (ver recuadro), y desmontar algunos de los prejuicios al respecto.

Informarse bien antes de formarse un criterio propio:

Judíos / cristianos / musulmanes: El Islam ¿es una religión muy diferente de otras religiones monoteístas? Del mismo modo que los Cristianos reconocen la Tora judía dentro de su tradición, y lo incorpora a la Biblia en forma de Antiguo Testamento, los musulmanes reconocen la Tora y el Nuevo Testamento como orígenes de la religión musulmana. Una expresión árabe habla del “pueblos del libro”, para referirse a que judíos, cristianos y musulmanes tenemos toda esta tradición judeo-cristiano-musulmana en común.

Confesionalismo / secularismo: En la práctica, muchos estados de tradición musulmana han adoptado formas de gobierno confesionales. Históricamente ha habido relaciones entre religión y estado muy diversas, desde Estados con una fuerte implicación de la religión en los asuntos políticos (como Irán en los años ’80 o la actual Arabia Saudita) hasta Estados completamente seculares (como Egipto con el Nasserismo en los años ’60, el Túnez de Bourguiba, o los regímenes de Gadafi o de Saddam Hussein, todos marcadamente laicistas). Como han demostrado estas experiencias, que un estado sea confesional o secular no garantiza un mayor respeto por los derechos humanos o un grado de democracia más profundo.

Jihad: Se traduce literalmente por “esfuerzo”, no por “guerra santa”. Significa el esfuerzo de comportarse como buen musulmán, y también el esfuerzo para hacer que otras personas crean en el Islam. Se puede estar de acuerdo o no con el proselitismo religioso, pero hay que ser conscientes, que traducir “yihad” por “guerra santa” es hacer una traducción muy interpretativa, por no decir tendenciosa o manipuladora.

Velo: Desde occidente, el velo, en las versiones como el niqab o burka en que se tapa la cara de la mujer, a menudo se interpreta como un símbolo de opresión sobre las mujeres. Que haya tantas formas de velo (Shayla, hiyab, chador, niqab, burka …) en los diferentes países musulmanes ya demuestra que no tiene tanto que ver con la religión en sí como en la costumbre local de cada país.

Por último, también es importante trabajar la estima dentro del grupo clase, abordar específicamente los prejuicios y los estereotipos en el aula, ya sea para trabajarlos en general, o relacionados con cuestiones que afecten directamente alumnos del centro escolar. Existe una gran variedad de materiales de educación intercultural o para abordar específicamente la imagen del Otro como enemigo que pueden ser útiles. La mejor manera de romper estereotipos es convivir con personas islámicas – como con las otras personas que enriquecen la diversidad del aula-, y aprovechar su presencia y la implicación de las familias en el centro escolar para conocer más de cerca su realidad.



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