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Definimos el conflicto como "aquella situación de disputa o divergencia en que hay una contraposición de intereses o necesidades antagónicas entre dos o más partes" (CASCÓN, Paco. Educar en y para el conflicto)
El hecho de asociar la idea de conflicto con la manera en que hemos visto que se resuelven tradicionalmente, la violencia, hace que a menudo se considere un concepto con connotaciones negativas. Pero si tenemos en cuenta que:
- es una forma de respetar la diversidad de opiniones y percepciones, es decir, la diversidad de personas que conviven juntas - puede permitir buscar soluciones satisfactorias e innovadoras para todas las partes, y que - puede ser un medio de transformación de la sociedad hacia modelos mejores, el concepto de conflicto puede tomar connotaciones muy positivas.
Partiendo del reconocimiento de que el conflicto es inherente a las relaciones humanas, la educación en el conflicto invita a tener una actitud activa y afrontar el conflicto, buscando evitar la sumisión, la evasión o la competición a favor de la negociación y la cooperación. Por esto propone trabajar determinadas aptitudes y habilidades para trabajar tanto la relación con una misma y con las otras personas (provención) como la capacidad de analizar, negociar y buscar vías de transformación de un conflicto.
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